|  | LOS
SUEÑOS DE VERGARA
El Chivas de Guadalajara
ya tiene nuevo técnico. Ignacio Ambriz, ex entrenador de San Luis y antiguo ayudante
de Javier Aguirre en Osasuna y Atlético de Madrid, ha sido el candidato elegido
para dirigir al "rebaño sagrado" por lo que resta de temporada. Su continuidad
durante la próxima campaña dependerá de los resultados que coseche. Ambriz, mundialista
con la casaca mexicana en Estados Unidos 1994, buscará sumar los tres primeros
puntos en el Torneo este domingo cuando se enfrente a Pumas en Ciudad Universitaria.
"Es un entrenador de primer nivel. Estoy muy satisfecho con la elección que ha
tomado Rafael Ortega (presidente deportivo) y estoy convenido de que este entrenador
situará a Chivas en el lugar que le corresponde", afirmó el propietario de Chivas
de Guadalajara, Jorge Vergara. Después de una semana complicada debido a la espantada
del anterior entrenador, Fernando Quirarte, que no consiguió sumar un solo punto
en los tres primeros partidos, Jorge Vergara aseguró que la relación que mantiene
con el ex técnico es excelente. "Él nos falló en lo profesional, pero como persona
es excelente. Aunque, por otro lado, dice mucho de él que reconozca su inhabilidad
para dirigir a Chivas”, espetó el mandamás mexicano. Desde que el empresario,
nacido en Guadalajara (México) decidiera comprar el 87% de las acciones del club
en 2002, Chivas ha sufrido una gran transformación, convirtiéndose hoy por hoy
en el Club más mediático de México. La gran capacidad de Vergara para los negocios
hizo que la marca Chivas se expandiera a gran velocidad, llegando incluso a abrir
dos filiales en EE.UU. y China. "Hoy estamos luchando por consolidar Chivas dentro
de México. Por ahora, estamos satisfechos, pero no cierro puertas a la expansión
de Chivas. Estoy seguro de que en unos años seremos el mejor equipo del mundo",
puntualizó Jorge Vergara. . |  | SONRIE
EL BARSA
Barcelona y Real
Madrid jugaron un nuevo Superclásico de España. En el Camp Nou, definieron el
partido revancha por los cuartos de final de la Copa del Rey. Torneo que los Merengues
obtuvieron en la temporada pasada tras derrotas a los Culés en la final. Esta
vez volvieron a festejar los de Pep Guardiola, pero a pesar de quedar eliminado
el equipo de José Mourinho puso en jaque como a nadie al llamado a ser el "mejor
equipo de la historia". Fue 2-2 en un partido que tuvo de todo. Parejo por donde
se lo mire, fueron los detalles y los momentos de inspiración de los mejores jugadores
del mundo los que definieron el partido. Real Madrid salió a presionar a su rival.
Contra la raya de fondo, si era necesario. Y puso en aprietos a la defensa de
Barcelona, que fiel a su estilo, intentaba salir jugando. Un pelotazo del alemán
Ozil se estrelló en el travesaño a los 26 y paralizó corazones catalanes en el
Camp Nou. Por ambición y convicción, la visita estaba más cerca del gol. Barcelona
se reacomodó en el campo. Y aunque le costó generar sus ya clásicas triangulaciones,
pudo imponer su juego en la segunda mitad del primer tiempo. A un toque, velocidad
y picar al espacio vacío. Así Busquets, Xavi e Iniesta jugaban y hacían jugar
a un equipo asfixiado. Pero a los 29, el Cerebro tuvo que dejar el campo de juego,
lesionado, y su lugar fue para Pedro. La paridad alejó la pelota de los arcos,
pero nunca el partido perdió brillo. Y sobre el cierre del primer tiempo apareció
Lionel Messi. A los 43, tomó el balón en tres cuartos del campo rival y aceleró.
Pasó el balón entre Pepe y Arbeloa para dejar solo a Pedro en el área. Toque de
derecha al primer palo y 1-0. Explotó el Camp Nou. Y voló por los aires cuatro
minutos más tarde, cuando Dani Alves disparó de primera y a la carrera un balón
desde el vértice derecho del área grande. Cruzado y al ángulo. Espectacular. El
2-0 en el vestuario parecía sentenciar la serie. El 2-1 para Barcelona en la ida,
en el Bernabéu, obligaban a Real Madrid a marcar tres goles en 45 minutos. Los
últimos. Barcelona se relajó e intentó controlar la pelota, con paciencia y menos
velocidad. Su rival, en apuros, no tenía opciones. Debía nadar a la costa a todo
pulmón o ahogarse y quedar a la deriva. Mourinho movió el banco: Callejón y Benzema
por Kaká e Higuaín. Real Madrid reaccionó con los cambios de su entrenador. Y
a los 23, Ozil habilitó a Cristiano Ronaldo con precisión quirúrgica y el portugués
definió para descontar. Todavía le faltaban dos gritos más para darle la voltereta
al marcador. El milagro. Un error de Piqué dejó a Benzema con el balón en el área:
sombrero a Puyol y definición de derecha para el 2-2. Golazo y la clasificación
al alcance de la mano. El cierre del partido fue a pura emoción. Una de Messi,
de zurda, en una contra, con el Real Madrid volcado y jugado en ataque (y con
10 hombres por la roja a Sergio Ramos). Apenas afuera. Un Barcelona que tiró pelotazos
sobre el final (Mascherano ingresó por Alexis Sánchez) y no pudo recuperar el
balón, el objeto preciado. El que necesita Barcelona para ser el Barcelona. El
Madrid presionó y quemó músculos y neuronas en busca del triunfo que no iba a
llegar. Guardiola apretó el puño cuando sonó el silbatazo final y se fue al vestuario
con la satisfacción de haber conseguido el pasaje a las semis, pero con la certeza
de haber sido superado por un rival, tal vez por primera vez desde que es entrenador
del equipo catalán, uno de los mejores de la historia. |
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